jueves, 17 de julio de 2014

COMPETENCIAS CLAVE PARA LA EMPLEABILIDAD

En este documento queremos exponer una propuesta de formación en compentecias clave para la empleabilidad que complementaría formaciones para el empleo más específicas. Creemos que tenemos que superar el concepto de formación para el empleo al estilo más antiguo y trasladar las ideas que nos aportan los organismos internacioneales, las investigaciones en torno al  empleo, formación, educación y psicología de la persona, así como análisis más precisos del mercado de trabajo.

Dentro de las políticas activas de empleo creemos que debe existir un cambio paralelo al cambio producido en el sistema económico.

Mientras que en los años ochenta, los programas especialmente enfocados a resolver la situación de desempleo juvenil se concentraron en el desarrollo de competencias “técnicas” o “específicas”, buscando desarrollar capacidades operativas usualmente enmarcadas en el ámbito de una ocupación, actualmente existe una mayor conciencia entre quienes formulan políticas activas de empleo, así como entre las instituciones de formación, acerca de la importancia central de desarrollar habilidades para la empleabilidad en los programas de formación de jóvenes.

INTRORUCCIÓN

–      La OCDE confirma la educación como la mejor arma contra el desempleo: Cuadernos de Pedagogía, Nº 437, Septiembre 2013, Editorial Wolters Kluwer España, ISBN-ISSN: 0210-0630 : “Los jóvenes con bajos niveles de estudios son mucho más vulnerables al desempleo. Esta afirmación, que podía no corresponder a la realidad durante los años de bonanza económica, sí es definitivamente cierta en el actual contexto de crisis, en el que el acceso a la formación ha adquirido un valor renovado. Así lo confirma el último informe Education at a Glance (Panorama de la Educación) de la OCDE, en el que se analiza el estado de la educación en los países avanzados, poniendo especial énfasis en la relación entre educación y economía”

–      La Unión Europea tanto en la Estrategia Lisboa de 2000 como en la Estrategia Europea 2020 ratifican la necesidad de fomentar el aprendizaje a lo largo de la vida como factor transformador decisivo que permita convertir a Europa en una sociedad y en una economía avanzadas.

–      UNESCO: El papel clave de la educación de adultos en el desarrollo de la sociedad se ha reconocido desde hace tiempo. En 1976, la Conferencia General de la UNESCO aprobó en Nairobi la Recomendación  relativa al desarrollo de la educación de adultos, que consagró el compromiso de los gobiernos para promover la educación de adultos como parte integral del sistema educativo en una perspectiva de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

–      PIAAC: Programa Internacional para la Evaluación de Compentencias de Adultos en la OCDE. Son parte del conjunto de herramientas disponibles para ayudar a los países a desarrollar, implementar y evaluar políticas que fomenten tanto el desarrollo de las competencias como la optimización del uso de las competencias existentes. Nos advierte de los malos resultados de España, tanto en matemáticas como en comprensión lectora y saca conclusiones como:

o       “Los niveles alacanzados en comprensión lectora y, especialmente, matemáticas influyen de modo significativo y positivo en los resultados laborales de los españoles, mejorando su inserción en el mercado de trabajo y proporcionando una mejor carrera laboral, menos expuesta al desempleo y caracterizada por mayores salarios.
o       Dados los niveles educativos de los individuos, pasar de niveles bajos de matemáticas a niveles altos supone en torno a 12 puntos adicionales de probabilidad de ser activo, cerca de 20 puntos adicionales en probabilidad de estar ocupado y alrededor de un 25% más de salario por hora trabajada.” (Efectos económicos de la educación en España: una aproximación con PIAAC. L. Hernández y L. Serrano. )


Mercado de trabajo actual:

Nos encontramos en un entorno socio-económico que se caracteriza por una gran complejidad y por continuos cambios, tasas de desempleo considerables, y el fin de considerar un empleo para toda la vida.

En consecuencia el tránsito hacia el puesto de trabajo no es un hecho automático, puntual y definitivo para pasar a ser un proceso complejo,  determinado por la provisionalidad, inestabilidad y conflictividad que requiere información, preparación y orientación.

Globalización: Este nuevo sistema de organización productiva a nivel planetario, se orienta hacia la producción no hacia el capital humano, como indica Castell (2000) «El nuevo modelo de producción y gestión global equivale a la integración del proceso de trabajo y la desintegración de la fuerza de trabajo». (Castell, 2000, p. 294). A su vez, Beck (2000) con una postura más crítica viene a decir que «La economía global se apoya en la capacidad para anular las distancias y organizar un proceso de trabajo fragmentario a nivel planetario».

Flexibilidad: Algunos autores como Castell (2000) han remarcado que estamos pasando de lo que era un empleo tradicional al modelo flexible. En este modelo de empleo la jornada laboral no está limitada a 35-40 horas a la semana durante todo el año, sino que se adapta a las necesidades de producción, así en épocas de mayor demanda la jornada laboral puede ser mayor de 40 horas mientras que cuando la demanda disminuye también lo hace la jornada o bien se disfruta de más días de descanso. Al propio tiempo influye en la estabilidad laboral, dado que el trabajo flexible está orientado a la tarea y no incluye por lo tanto compromiso de empleo futuro.

Nuevas formas de empleo: El nuevo mercado de trabajo también se caracteriza por el surgimiento y desarrollo de nuevas formas de empleo, entre las más representativas estarían el teletrabajo, subcontratación, proliferación de servicios persona a persona, etcétera.

Segmentación del mercado de trabajo: Otra de las características del nuevo mercado de trabajo es la segmentación en grandes colectivos en función del tipo de actividades predominantes en sus puestos. Reich (1993) indica que están surgiendo tres grandes categorías de trabajo, que corresponden a las tres diferentes posiciones competitivas en las cuales se encuentran los trabajadores. Las denomina: «servicios rutinarios de producción, servicios en persona y servicios simbólico-analíticos».

Cambio en la noción del puesto de trabajo: La noción tradicional del puesto de trabajo, en la que cada persona solía ocupar un lugar y profesión durante toda la vida, y lo extraño era cambiar de puesto o empresa, el impacto de las nuevas tecnologías, la unificación de mercados, la continua creación y destrucción de empresas, la aparición de nuevas profesiones y ocupaciones hace que los trabajadores estén cada vez más en una situación de transición hacia un nuevo puesto o una nueva empresa.

Cambios en la estructura empresarial: Ineludible ha sido para las empresas el efecto de las transformaciones en la tecnología. Los procesos productivos y la forma de concebir la arquitectura organizacional, han favorecido el acortamiento de distancias entre los que piensan y los que hacen hasta tal punto que se han transferido muchas funciones de los niveles altos a los niveles operativos.

Ante este panorama del mercado de trabajo tendremos que hacer una reflexión en torno al concepto de empleabilidad.

Empleabilidad

Según la OIT (organización internacional del trabajo) el término «empleabilidad» se refiere a las competencias y cualificaciones transferibles que refuerzan la capacidad de las personas para aprovechar las oportunidades de educación y formación que se les presentan, con miras a encontrar y conservar un trabajo decente, progresar en la empresa o cambiar de empleo y adaptarse a la evolución de la tecnología y de las condiciones del mercado de trabajo.

Ante esta conceptualización, y tras las características del nuevo mercado de trabajo indicadas, es evidente que el sistema educativo tradicional se ha quedado obsoleto. El actual mercado de trabajo requiere un tipo de enseñanza más dinámico, que les prepare en base a las necesidades reales del actual mercado laboral.

Asimismo y siguiendo con el mismo documento, se deduce que la empleabilidad es responsabilidad de todos, no obstante es la persona la principal protagonista de su proceso evolutivo en función a su situación laboral. Las consecuencias en todo caso de su actitud respecto al concepto, van a repercutir en el propio individuo, siendo de su competencia optar por mantener una actitud pasiva hacia su adaptación y tener más posibilidad de engrosar las listas del desempleo. O por el contrario ser proactivo respecto a su empleabilidad, teniendo en consecuencia mayor posibilidad de entrada y mantenimiento en el mercado de trabajo.

Tradicionalmente el sistema educativo ha centrado sus objetivos en formar profesionales bien cualificados, sin embargo en este mundo de constantes cambios, también el concepto de «cualificación profesional» ha cambiado. Cualificación no es sinónimo de empleabilidad, es condición necesaria pero no suficiente.

Competencias clave para la empelabilidad:

Cada vez es más claro que existen ciertas habilidades que facilitan la posibilidad de obtener un empleo, conservarlo y adaptarse con facilidad a las cambiantes demandas del mercado de trabajo.

Esto es particularmente más difícil en las condiciones de baja escolaridad y baja cualificación que prevalecen en los colectivos más frágiles; jóvenes, mujeres, mayores,… Por ello el concepto competencia clave tienen gran realción con las competencias básicas, usualmente derivadas de la educación básica y que ya en varios países se consideran necesarias para el ejercicio de la ciudadanía. En Brasil, por ejemplo, se ha propugnado porque la formación del trabajador exceda el mero contenido técnico y comprenda también una dimensión de los derechos ciudadanos que sobrepasa el muro de la empresa: leer, interpretar la realidad, expresarse verbalmente y por escrito, manejar conceptos científicos y matemáticos abstractos, trabajar en grupo para la solución de problemas. En suma, todo lo que suele definirse como el perfil de los trabajadores en los sectores de punta tiende a convertirse en requisito para la vida en la sociedad moderna.

No obstante, el concepto de competencias clave no se agota en la alfabetización; o mejor dicho, el concepto de alfabetización como competencia clave incluye también un grupo de competencias asociadas al relacionamiento social de la persona y más recientemente se ha ensanchado incluyendo también competencias propias de las tecnologías de información y comunicación (TIC) y de manejo de un segundo idioma.

Tratando de definir el concepto de competencias clave para la empleabilidad nos damos cuenta que existe una larga serie de contribuciones conceptuales, aunque no hay una definición universal sobre la noción de “competencia clave”.
Es frecuente encontrar referencias a este concepto mediante la utilización de atributos como: “genérica”, “transversal”, “clave”, “central”, “esencial” o “básica”; ello significa que estas competencias se ubican en el eje de las capacidades del individuo y lo habilitan para integrarse con éxito en la vida laboral y social, beneficiándolo no solo a él sino a la sociedad como un todo. Además, este grupo de competencias incluye la capacidad para actualizar permanentemente los conocimientos y habilidades para mantenerse al tanto de los continuos y rápidos cambios.

Carl O´Dalaigh[1]
Bunk[2]
SENAC[3]
Gallart y Jacinto[4]
·     Trabajo en equipo
·     Pensamiento crítico
·     Solución creativa de problemas
·     Habilidades de comunicación
·     Habilidades para informar
·     Habilidades para manejar información y tecnología
·     Autoestima; autoconfianza.

·     Competencias técnicas
·     Compentecias metodológicas
·     Competencia social
·     Compentencia particiapativa.
·     Ceatividad
·     Polivalencia
·     Iniciativa
·     Liderazgo
·     Autonomía
·     Versatilidad
·     Capacidad de negociación
·     Comunicación oral y escrita
·     Reracionamiento interpersonal
·     Conocimientos de informática
·     Conocimientos de inglés
·     Apertura a posibilidades de trabajo en otros lugares.
·     Competencias intelectuales
·     Competencias básicas
·     Competencias técnicas
·     Competencias comportamentales.


En esta misma línea, Mertens llamó a este grupo de competencias básicas: competencias para la empleabilidad –en tanto son necesarias para conseguir un empleo, permanecer en él o encontrar uno nuevo–. No se trata necesariamente de un grupo de habilidades técnicas; más bien se reflejan en las actitudes, comportamientos y capacidades de índole general, muchas veces derivadas de la aplicación de capacidades adquiridas como resultado de la educación (entender textos escritos, operar con números).

Innovaciones para la integración de personas de baja cualificación en la formación permanente y el mercado de trabajo. Estudios de casos extraídos de seis países europeos. CEDEFOP  (Centro Europeo para el desarrollo de la Formación Profesional).

En este estudio analiza de métodos y prácticas innovadoras que favorezcan la  integración en la formación permanente y el mercado de trabajo de las personas que sufren múltiples desfavorecimientos debido a la escasa cualificación.
Y  de esta forma cumplir con el Memorándun sobre la formación permanente de la Comisión Europea, en el que se indica que todos los ciudadanos de países europeos deben disfrutar de un acceso a la formación permanente  y que la integración en ella de los grupos marginados como los escasamente cualificados es un objetivo importante.

En este documento se presentan buenas prácticas en 6 países (España, Grecia, Austria, Dinamarca, Luxemburgo y Liechtenstein)y en muchas de estas experiencias se destaca como innovador y exitoso:
Ö        Modelos didácticos alternativos, con métodos orientados a proyectos concretos y a la motivación.
Ö        Además de estos métodos alternativos imparten progresivamente compentencias formativas (aprender a aprender) y competencias sociales y para el desarrollo de la personalidad, como la capacidad de comunicación y de actuación autónoma.
Ö        Es señalable en ciertos proyectos ciertas ideas:
o       En Austria el proyecto JOBFABRIK, imparte como formación adicional conocimientos teóricos y competencias sociales, aspirando a garantizar la integración a largo plazo en el mercado de trabajo y la formación permanente en todo lo posible.
o       También en Austria el proyecto FLEXWORK presenta como elemento innovador el hecho de aprovechar los periodos sin trabajo para actividades de formación continua, junto a la impartición de competencias profesionales específicas, otro elemento central es la obtención de competencias sociales.


Conclusiones a tener en cuenta a la hora de diseñar un programa de formación en compentecias clave para la empleabilidad.

–      Una de las competencias clave para la empleabilidad es el protagonismo de la persona en su proceso de inserción. Es necesario tener en cuenta que la formación de la competencia profesional debe sustentarse en una metodología participativa de enseñanza-aprendizaje, en una comunicación dialógica entre formadores y formados, tutores y profesionales, orientadores y orientados. Ya que la conciencia  crítica y capacidad de gestionar su propio itinerario profesional.
–      Las competencias clave para la empleabilidad es un concepto amplio y diferente en función de las situaciones de partida.
–      Gran importancia del grupo como recurso formativo de primer orden.
–      Combinación de diferentes recursos, formativos, orientación, intermediación laboral, acompañamiento al inicio de la contratación,…





BIBLIOGRAFÍA:
·    Innovaciones para la integración de personas de baja cualificación en la formación permanente y el mercado de trabajo. CEDEFOP: Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional.
·    Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos en el mundo 2012: Los jóvenes y las competencias. UNESCO.
·    Evaluación de Competencias de Adultos (PIAAC). OECD.
·    Formación por competencias: factor clave de empleabilidad. Rosa García SegoviaUniversidad de Alicante.
·    ¿Qué significa ser un profesional competente? reflexiones desde una perspectiva psicológica. Viviana González Maura. Universidad de La Habana, Cuba.
·    Competencias clave y epleabilidad. Fernando Vargas Zúñiga.
·    Competencias clave como tendencia de la política educativa supranacional de la Unión Europea. Javier Valle, Jesús Manso.





[1] O´Dalaigh, Carl, “Work, Qualification and competences”, Presentación en la IVTO Conference: Education
and Work, San Pablo, Brasil, 1998.

[2] Citado por Tejada Fernández, José, “Acerca de las competencias profesionales”, Revista Herramientas, Madrid,
1999.

[3] Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial de Brasil
[4] Citadas en: Novick, Marta et al., Nuevos puestos de trabajo y competencias laborales, Montevideo, Cinterfor/
OIT, 1998.

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Qué debe saber un niño de cuatro años?

Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.
Las respuestas que leí no solo me entristecieron sino que me irritaron. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.
Me molestó mucho que la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación, con listas de todo lo que sabían hacer sus hijos y los de ella no. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. La infancia no debe ser una carrera.
Por todo ello, he decidido proponer mi lista de lo que debe saber un niño (o una niña) de cuatro años:
  1. Debe saber que la quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento
  2. Debe saber que está a salvo y debe saber cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre le va a apoyar.
  3. Debe saber reír, hacer el tonto, ser gamberro y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.
  4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.
  5. Debe saber que el mundo es mágico y ella también. Debe saber que es fantástica, lista, creativa, compasiva y maravillosa. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como practicar la fonética. Mejor dicho, mucho más.
Pero más importante es lo que deben saber los padres:
  1. Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.
  2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro es que leer a los niños de pequeños. No las fichas, ni los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes y ordenadores más rutilantes, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a sentarse a leerles buenos libros.
  3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.
  4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y la libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes como los LEGO y las construcciones, juguetes creativos como los materiales artísticos de todo tipo (buenos), los instrumentos musicales (tanto clásicos como multiculturales), disfraces, y libros y más libros (cosas, por cierto, que muchas veces se pueden conseguir muy baratas en tiendas de segunda mano). Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, para jugar con montoncitos de alubias secas en el taburete (supervisados, por supuesto), amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.
  5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, los grupos organizados para jugar y los entrenamientos de fútbol mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.
Y volviendo a esas listas de lo que saben los niños de cuatro años...
Sé que es natural comparar a nuestros hijos con otros niños y querer asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible por ellos. He aquí una lista de lo que se suele enseñar a los niños de esa edad y lo que deberían saber al acabar cada curso escolar, a partir del preescolar.
Como nosotros estamos educando a nuestros hijos en casa, yo suelo imprimir esas listas para comprobar si hay algo que falte de forma llamativa en lo que están aprendiendo. Hasta ahora no ha sucedido, pero a veces obtengo ideas sobre posibles temas para juegos o libros que sacar de la biblioteca pública. Tanto si los niños van al colegio como si no, las listas pueden ser útiles para ver lo que otros están aprendiendo, y pueden ayudar a tranquilizarnos sabiendo que van muy bien.
Si existen aspectos en los que parece que un niño está por detrás, hay que darse cuenta que eso no indica ningún fracaso, ni del niño ni de sus padres. Simplemente, es una laguna. Los niños aprenden lo que tienen alrededor, y la idea de que todos deben saber esas 15 cosas a una edad concreta es una tontería. Aun así, si queremos que las aprenda, lo que tenemos que hacer es introducirlas en la vida normal, jugar con ellas, y las absorberá de manera natural. Si contamos hasta 60 cuando estamos haciendo la masa de un bizcocho, aprenderá a contar. Podemos sacar de la biblioteca libros divertidos sobre el espacio o el abecedario. Experimentar con todo, desde la nieve hasta los colores de los alimentos. Todo irá entrando con más naturalidad, más diversión y muchas menos presiones.
Sin embargo, mi consejo favorito sobre los niños pequeños es el que aparece en esta página.
¿Qué necesita un niño de cuatro años?
Mucho menos de lo que pensamos, y mucho más.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia


lunes, 19 de mayo de 2014

Los límites de las competencias básicas

Tanto los dirigentes educativos como los miembros de la comunidad, en su sentido más amplio, han pedido a menudo que se ponga un acento renovado en las capacidades básicas. Esta meta, sin embargo, se ha invocado ampliamente de un modo defensivo. Diferenciándose aparentemente de los estudiantes de épocas pasadas, nuestros licenciados no son capaces de leer, escribir o calcular con perfección, por lo que no pueden conservar un empleo, y no digamos ya ser ciudadanos productivos de una comunidad.
Declararse contra la institución de las enseñanzas básicas (lectura, escritura y aritmética) en la escuela es como estar en contra de la maternidasd o la bandera. Está fuera de toda duda que los estudiantes deben tanto leer y escribir como deleitarse con dicha capacidad. Sin embargo, la vacuidad esencial de esta meta queda ejemplarizada con el hecho de que los niños pequeños de los EEUU han sido alfabetizados en un sentido literal; es decir, dominan las reglas de la lectura y escritura incluso cuando leen sus tablas de sumar o multiplicar. Lo que se ha perdido no son sus habilidades descodificadoras, si no dos facetas distintas: la capacidad de leer para comprender y el deseo mismo de leer. se puede contar casi la misma historia en relación con los elementos de alfabetización restantes; ni la mecánica de la escritura ni los algoritmos de la sustracción están ausentes, si no lo que sucede es que más bien ha desaparecido tanto el conocimiento acerca de cuándo recurrir a esas habilidades como la inclinación a hacerlo, así de un modo productivo en la propia vida cotidiana. Alcanzar las habilidades requiere esfuerzo y disciplina.
Howard Gardner  "La mente no escolarizada"