El dominio del lenguaje escrito supone superar dos retos muy
importantes que tienen además una naturaleza muy distinta:


En esta línea el autor personaliza ambos retos en dos
personajes históricos.

San Ambrosio obispo de Milán a
quien San Agustín de Hipona le atribuye la lectura “sólo con los ojos”. Cunado
en le siglo IV no era normal y no se generalizó hasta el siglo XV. Hoy en día
alguien incapaz

Filósofo cordobés, que a finales
del siglo XII sirvió de puente intelectual a los estudiosos occidentales para
enfrentarse a los textos, entonces prácticamente desconocidos y mal entendidos,
de Aristóteles. Por su labor de interpretación recibió el sobrenombre
admirativo de “El Comentador”. Esa misma capacidad para comentar textos que
hablan de algo desconocido se le exige a cualquier alumno de secundaria.
Este artículo tiene dos objetivos:


El delicado ensamblaje entre
reconocimiento de palabras y comprensión lectora.
Para ilustrar este punto el autor
expone los resultados de una investigación en la que se trata de sopesar la
influencia del reconocimiento de palabras en la comprensión lectora,
controlando las demás variables.
El resultado de esta
investigación mostró que el reconocimiento de palabras posee un peso muy
significativo ene. Nivel de compresión alcanzado, una vez controlando las demás
variables.
De otra manera: en igualdad de
condiciones en el resto de las variables consideradas, aquellos alumnos que
lean con mayor rapidez, podrán alcanzar una comprensión más profunda.
Aquí los autores nos recuerdan la
complejidad de la adquisición de la competencia lectora, y que los alumnos y
alumnas deben enfrentarse a textos sin dominar las competencias. Es por ello
por lo que tendremos que ofrecer ayuda a los alumnos para enfrentarse a esos
textos.
Para compensar el efecto del
reconocimiento de palabras: cómo acercarse a Averrores sin ser aún San
Ambrosio.
Los autores proponen un plan de
lectura conjunta, sustentada en tres principios:



Tipos de ayuda de lectura
conjunta:





Para llegar a
saber si tenemos que dejar de ayudar al alumno tendríamos que tener clara la
respuesta a estas 2 preguntas:
1.
¿qué indicará que este texto se ha
comprendido?
2.
¿cuántas ayudas hay que suministrar?
La respuesta a la primera
pregunta podría ser: que el lector elaborara una representación mental.
Para responder a la segunda
pregunta los autores han hecho un estudio empírico, ellos lo han hecho y han
detectado, que dar la primera ayuda y la segunda no provocan diferencias
significativas con no hacer nada y es a partir de la tercera ayuda cuando se
detectan diferencias significativas.
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